Hace un par de semanas conté que la IA me dibujaba más flaco y que lo arreglé con una sesión de fotos con el celular: de frente, de lado, sonriendo, serio.
Lo que no conté es lo que pasó antes de subirlas.
Antes de mandar las fotos a la herramienta, revisé qué llevaba cada archivo además de la imagen. Y ahí estaba, en todas: la ubicación exacta de donde se tomaron. Latitud y longitud. O sea, mi casa.
No es un error del celular
Casi todos los celulares guardan, dentro de cada foto, un paquete de datos que no se ve: la fecha, el modelo del teléfono y, si la cámara tiene permiso de ubicación, el lugar exacto.
No aparece en la foto. No lo ves en la galería a menos que lo busques. Pero viaja con el archivo a donde lo mandes.
Y yo tomé esas fotos en mi casa, como cualquiera que se toma fotos para su perfil, para su página o para un trámite.
Cuándo se va y cuándo no
Lo que importa no es la foto, es cómo la mandas:
- Si la mandas como foto por WhatsApp, WhatsApp la recomprime y en el camino se le quitan esos datos.
- Si la mandas como archivo (como documento en WhatsApp, adjunta en un correo, subida a una herramienta o a una carpeta compartida), va completa, con todo y ubicación.
Y justo cuando uno quiere que la foto llegue con buena calidad es cuando la manda como archivo.
Cómo apagarlo
En el iPhone, al compartir una foto, arriba aparece "Opciones". Ahí se puede apagar "Ubicación" para esa foto. Si no quieres que la cámara la guarde nunca, se apaga en Ajustes, Privacidad y seguridad, Localización, Cámara.
En Android, depende de la marca, pero casi siempre está en los ajustes de la propia cámara, con un nombre como "Guardar ubicación" o "Etiquetas de ubicación".
Para revisar una foto que ya tienes: en el iPhone, abre la foto y desliza hacia arriba; si sale un mapa, la foto trae ubicación. En una computadora con Windows, clic derecho, Propiedades, Detalles: si aparece una sección de GPS, la trae.
Lo que hice yo
A la herramienta solo subí copias más chicas y sin esos datos. Los originales se quedaron en mi computadora, fuera de cualquier carpeta que comparta con alguien.
No me pasó nada. Lo detecté antes. Pero me dejó pensando en cuántas fotos he mandado como archivo en mi vida sin saber que llevaban mi casa adentro.
Lo que me llevo
Lo que no se ve también se manda.
Antes de compartir un archivo, sobre todo uno tomado en tu casa, pregúntate qué lleva además de lo que se ve. Casi siempre es más de lo que crees. Y quitarlo toma un toque.